Él se llama Francisco Tapia y lleva siento profesor de
Karate desde 1979. La sesión que nos iba a impartir "Creación
de valor en movimiento" creaba en mi cierta expectación. Nunca
me había planteado hacer karate, pero a veces la vida te sorprende y de repente
te encuentras con 30 chicas de distintas edades, carreras y gustos que tienen un
propósito en común, el Karate.
Durante tres
horas estuvimos aprendiendo algunos que otros movimientos que posteriormente
los poníamos en común con el resto de las compañeras, sorprendentemente no sentía
vergüenza si alguno de ellos no me salía bien (cosa que en otra situación no me
hubiera atrevido hacer). Pero es que en ese momento no me sentía diferente al
resto, allí todas valíamos lo mismo, no cabía el hacerlo mal por que hiciéramos
lo que hiciéramos sabíamos el gran esfuerzo que había significado para nosotras,
por lo que yo sentía que todas ejecutábamos los pasos genial! (cabe destacar
que ninguna había practicado dicho deporte antes).
Al finalizar la sesión tuvimos el placer de escuchar el modo
en el que este gran profesional impartía sus clases en su propia escuela. Me encantaba
la ilusión y la pasión con la que nos lo contaba, creo que ninguna de nosotras
dudamos en ningún momento de todo lo que significa este deporte para él.
Francisco Tapia a mí por lo menos me has contagiado la
felicidad e implicación con la que trabajas. Ojalá todos tuvieran la misma
vocación por su trabajo
Esta experiencia fue
enriquecedora al 100% desde el momento de encontrar el pabellón a donde
debíamos acudir (lo cual nos resultó complicado ya que estamos costumbradas a
nuestra pequeña universidad) hasta el que nos despedimos del maravilloso
profesor que nos acompañó y enseño durante 3 horas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario